No todas las fajas post-operatorias son iguales. El proceso de recuperación suele dividirse en dos etapas, y cada una necesita un tipo de prenda distinto. Entender la diferencia te ayuda a no gastar de más ni quedarte con una faja que ya no cumple su función.
Faja de primera etapa
Es la que usas apenas sales de cirugía, durante las primeras 3 a 4 semanas. Tiene alta compresión, cobertura completa y suele traer broches o ganchos frontales para ir ajustándola a medida que desinflamas. Su trabajo es controlar la inflamación y ayudar a que la piel se adhiera al nuevo contorno.
Faja de segunda etapa
Se usa a partir de la cuarta a sexta semana, cuando ya bajó buena parte de la inflamación. Es más ligera y cómoda, mantiene una compresión moderada y suele usarse por menos horas al día. Acompaña la fase final de la recuperación hasta completar, en total, unos 2 a 3 meses.
¿Cuándo cambiar de una a otra?
El cambio no se hace por fecha fija sino por cómo evoluciona tu cuerpo: tu cirujana lo define en tus controles. Cambiar demasiado pronto a una faja ligera puede restar resultado; seguir con la de alta compresión más de lo necesario puede ser incómodo. Como al desinflamar bajas de volumen, muchas pacientes también bajan de talla entre una etapa y otra.
